LOS KANANAS

Todo grupo que se precie tiene que tener una escisión. Una parte del grupo, con intereses, gustos o relaciones distintas se separa del mismo, de forma temporal o permanente, para tomar entidad propia. ¡Mucho habían tardado los kangrenas en tener secesionistas en sus filas a pesar de contar con catalanes y vascos! Pero nadie se esperaba que la misma viniera de los miembros más veteranos. 

Como nos explicaron los Monty Phyton en su genial "La vida de Brian", cuando uno se dirige a ellos te responden con desdén de parecida manera a esta:

“-¿sois del frente judaico popular?

- ¡vete a la mierda! ¿frente judaico popular? Somos del frente popular de judea! ¿frente judaico popular? ¡Disidentes!

-A los únicos que odiamos más aún que al pueblo romano es a los cabrones del frente del pueblo judaico ¡disidentes!

-y al frente popular del pueblo judaico ¡disidentes todos!

– y al frente popular de Judea ¡disidentes!

-¿queeé?

– el frente popular de Judea, ¡disidentes!

– el frente popular de Judea somos nosotros

– eeeh, esto, creí que eramos de la Unión Popular

– Del frente popular

– ¿qué paso con la unión popular, Rex?

– allí está 

– ¡DISIDENTE! “ 

Y es que el nuevo grupo no admite nuevos miembros, ni la heterodoxia en sus filas. Son los kananas.

Al principio sólo eran un par de veteranos andarines recorriendo la Costa cantábrica. Cuando otro kangrena les acompañaba se podía sentir sus miradas afiladas de desaprobación al romper el sutil equilibrio de la pareja Xabi y Paco. La atmosfera se volvía irrespirable ya que no les permitía hacer lo que más les gusta: hablar de sus citas medicas y decir aquello de "cuando yo era joven todo esto era campo".

Año tras año, kilómetro a kilómetro, la relación se hizo más fuerte y el objetivo de llegar a Fisterra andando desde San Juan de Luz los unió para siempre. Y como se dice en vasco "izena duenak izana du", todo lo que tiene nombre existe y esto, al fin, sucedió en una sidrería de Cudillero en octubre de 2024.

Los comensales eran los dos inseparables jubilados, el cronista de esta anecdota y una peregrina madrileña llamada Ana. En el exterior del establecimiento, con un frío otoñal notable, Paco hace su comanda a la dispuesta camarera de un plato de chipirones para cenar. Al llegar la comida, Paco, siempre dispuesto a retirarse a sus aposentos tras una muy frugal cena, hace notar al resto que los chipirones no son tal, ni han nadado jamás en el Cantábrico, sino calamar patagónico de inferior calidad y al que también se le denomina canana.

Al finalizar la cena, Paco no puede evitar contestar la pregunta retorica de la camarera de "¿todo ha sido de su gusto?" con un "hágale saber al cocinero que me he dado cuenta que estos cefalópodos no eran chipirones sino canana" (versión libre de los hechos).

Al día siguiente, con la falta de solemnidad que suele acompañar a estos actos, se bautizó al grupo jubilar como "kanana", uniendo de un modo bastante infantil los términos canana y kangrena. Al acto asistieron todos los presentes en la cena anterior mientras transitaban por veredas y acantilados y enseguida fue acogido con entusiasmo, orgullo y pasión por la pareja implicada, porque los demás, meros testigos del hecho, no fuimos invitados a unirnos a tan magna comunidad.

Desde entonces tienen grupo de wasap propio, proyectos propios, chistes propios y miran por encima del hombro a los "currelas" mientras disfrutan del otoño en pareja, como si estuvieran en Vermont en una peli de tarde de Antena 3.

Este pasado otoño de 2025 completaron el Camino del Norte, tras 3 años de escapaditas, y ya preparan nuevos retos como ir al baño sin perderse, intercambiar los pastilleros, recorrer todos los tramos de la "Y vasca", irse a vivir juntos a Maspalomas...

Mientras, esperan la incorporación de nuevos miembros como Salva o Jesús. No por afinidad, sino por jubilación y desesperación. 

Si los necesitas y puedes encontrarlos, quizás pueda contratar al Equipo Kanana.

¡Larga vida!

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